CRUZANDO FRONTERAS: IMPRESSIONS

Voici quelques impressions de nos deux élèves espagnols concernant leur séjour en France lors de la 1ère évaluation.

Algunas impresiones de nuestros dos alumnos españoles respecto a su estancia en Francia durante la 1ª evaluación.

ANA:

               Mon expérience était bien à “Cruzando Fronteras”. Au début, j’eu du mal, j’étais en dehors de mon pays, une langue qu’il était parfois difficile de comprendre, sans ma famille et des amis et une famille inconnue de moi.

                J’appris à apprécier beaucoup de choses dans la maison où je devais prendre tout, laver mes vêtements, les accrocher …, avoir toujours nettoye ma chambre, sachant prendre le métro et le bus pour me déplacer et aller à la maison. Je devais être très fort pour faire face à beaucoup de choses, mais aujourd’hui je suis très content et mes parents sont fiers.

            J’ai beaucoup appris le français, j’ai fait de très bons amis, et les enseignants me traitaient très bien.

            Je conseille à tous ceux qui peuvent aller et je ne vais pas avoir une autre expérience comme ça dans ma vie, je me suis fait une meilleure personne et plus responsable.

 

DARÍO:      (Publicado en la Revista “Ágora”, mayo del 2017)

La despedida:

           Cargar las maletas en el coche de Javier. No  olvidar sobretodo los apuntes de las flores que pintó papá para la familia. Los hizo con tanto cariño y son tan bonitas…Y el ordenador. Y los regalos. Y la mochila. Todo en orden. Y ahora, la despedida. Lo más duro. Papá está en el hospital y mamá me abraza. Estamos emocionados y al final lloramos. No es tristeza. Es cariño, muy grande.  Y el recuerdo  de la adversidad de las vísperas del viaje. La vida no es de color de rosa. Lo voy aprendiendo.

El viaje:

           Hubiéramos viajado los tres juntos. Habíamos planeado tantas cosas: Las posibles rutas, las paradas, el hotel Cap Vert, el encuentro con la familia Rouve… Y en un instante cambia la vida. El hospital, la enfermedad, el temor, el dolor, la esperanza.

            Javier ha querido llevarme a Saint-Affrique. Lo propuso con tanto cariño y con tanta insistencia… Esperamos unos días para ver la evolución de la enfermedad. Papá era quien más insistía en no suspender el viaje. Y aquí estamos, montados en un Wolkswagen, escuchando música, conversando, divisando nuevos paisajes, haciendo fotos, cruzando fronteras, au délà de la frontière, cultivando el optimismo para que todo sea más fácil.

            Un rebaño de ovejas invade la carretera y nos retienen durante un buen rato. Nos reímos y nos admiramos de la destreza del pequeño perro pastor.

            Huesca, Aínsa, Bielsa, Toulouse, Albi y allá a lo lejos, Saint-Affrique. Son las 9 de la noche y las calles están completamente vacías. En unos minutos, mi corazón se iba a llenar de emoción.

La llegada:

            El GPS nos sitúa en la Rue de Scourdois. Ahí está la casa y un niño rubio asomado a la ventana. Nos saluda con entusiasmo agitando sus brazos y en un santiamén aparece en la puerta con una mujer de aspecto dulce. No dejan de sonreír. Nos abrazan y nos besan. “Bienvenus. Je suis Joan. Je suis Sonia.” Pregunto por Colin y me dicen que está volviendo con Christophe. Mientras descargábamos el equipaje, llegan en su coche naranja. ¡Qué alegría de conocerlo!  Colin Rouve, mi correspondiente francés, un amigo para siempre.

            Nos han esperado para cenar. A esta hora ya casi estarían durmiendo pero hoy es un día especial y todos estamos muy contentos, entusiasmados, ilusionados.

El nerviosismo va remitiendo. Parecen una familia buena y acogedora. Incluso Trixie, el gato de Colin, parece contento con mi llegada.

El primer día de instituto:

             ¡Mi francés suena baturro! No lo había pensado antes pero, al llegar al instituto, aunque me entiendo con ellos, siento que la musicalidad del francés es un reto para mí.

            Javier nos ha acompañado al instituto para conocer a la tutora. Marie Noëlle es tan alegre y tan simpática que nos recibe como si nos conociera de toda la vida. “Qu’il est grand et si souriant”  le dijo a mi madre en un e-mail. Era imposible no sonreír con ella.

            Colin me presenta a sus compañeros y compañeras. La primera clase es de Español y Marie Noëlle propone a Javier entrar al aula y hablar a los alumnos sobre Ejea, sobre la Escuela de Música, sobre las fiestas… ¡Genial! No podía haber mejor presentación de mi ciudad.

            Me impresiona el silencio en el instituto, el respeto de los alumnos en las aulas, los nuevos horarios… De repente,  como a las 12:00 en la cantine y salgo a las 17:30. M. Lei pone partes a varios alumnos por apoyar los codos en las mesas. Leemos con Mme. Naudé “L’école des Femmes” de Molière y hablamos de igualdad de género en un texto del S.XVIII.  Las matemáticas y las asignaturas de ciencias son universales. Jugamos al ping-pong en clase de Educación Física.  En todas las asignaturas domina la práctica sobre la teoría…

La familia:

            ¡Es tan importante sentirse querido! Los Rouve me acogieron como a un hijo desde el principio. Estar lejos de casa ha sido más fácil con ellos. Su cariño era cotidiano, su preocupación por mi bienestar, su interés constante por la salud de papá, su supervisión del instituto, las excursiones al bosque para coger champiñones y castañas, los viajes a los pueblos del departamento de Aveyron (Millau, Roquefort, Salmanac, Camarès…), las visitas a casa de los abuelos Nicole y Justin, la recolección de tomates, moras, ciruelas, gojis, fresas o avellanas en su magnífico huerto, la buena relación con Colin, Joan y Segolène. Y qué decir de la gata Trixie. Y los conciertos exclusivos de Colin, qui chante comme un dieu. Y los guisos tradicionales de Sonia qui faisaient venir l’eau à la bouche…

           Escriben a mis padres  y les dicen: “Le départ a été difficile pour nous tous, il y avait beaucoup d’émotions. Depuis la maison nous semble vide, ainsi que nos coeurs. Chaque endroit de la maison nous rappelle un moment passé avec lui.”

El regreso:

        Saint-Affrique  estará siempre vivo en mi pensamiento y en mi corazón. Ese pueblo alargado, organizado urbanísticamente en torno al río Sorgue, rodeado de colinas, premiado por una naturaleza exuberante, con un clima extremo, con rincones idílicos… ha sido mi hogar durante   casi tres meses.

        Es necesario cruzar fronteras. En un lado o en otro, aquí o allá, lejos o cerca, Saint-Affrique o Ejea, España o Francia,  en cada  lugar hay personas buenas, profesores entusiastas, compañeros acogedores, sentimientos y experiencias por descubrir, amigos sin fronteras.

          Mi francés ya no suena baturro y estoy feliz de haber cruzado la frontera.

        La vida  no es de color de rosa pero es una experiencia maravillosa. Eso también lo voy aprendiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s